
Surgió en 1984, como iniciativa de Eric Spiekermann, con el ánimo de
resolver el caos que reinaba en el servicio postal alemán.
Concebida como tipografía corporativa para dicha institución,
la Meta surgió de los intentos de Spiekerman para convencer al
Deutsche Bundespost, el cliente más aburrido que se pueda imaginar,
en sus propias palabras, de la necesidad de acabar con el caos
tipográfico que presidía sus comunicaciones: montones de impresos
realizados en infinitas versiones de una Helvética que en realidad no
es tal y que el diseñador alemán no ha dudado en calificar de seudo-Helvética. Para ello, sugirió que lo mejor era crear una tipografía nueva y exclusiva.
En principio, el proyecto pareció que iba a salir adelante pero, finalmente, Spiekermann chocó de frente con el conservadurismo y la incomprensión.

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